La promesa de la IA ya está aquí. Los líderes deben despertar y ponerse al día o se quedarán atrás.
Al igual que muchos líderes tecnológicos, este verano vi con interés y asombro la presentación de OpenAI en la Feria Mundial 2025.
Pero hay algo que me llamó la atención y que va al corazón de lo increíble que es esta nueva tecnología, que parece revelar nuevos poderes cada día. Es lo siguiente: la IA es la primera vez que puedes aprender absolutamente cualquier cosa por ti mismo, a tu propio ritmo y con tu propio método de aprendizaje, sin importar tu formación previa y sin tener que pisar una escuela.
Este simple hecho supone un cambio radical. Permítanme explicarles lo que creo que significa y lo que debemos hacer de forma diferente como líderes empresariales, educadores y desarrolladores tecnológicos.
Igualdad de condiciones (esta vez de verdad)
Hablamos de equidad, hablamos de acceso, hablamos de inclusión. Pero la IA ofrece algo que nunca antes habíamos tenido: herramientas que están al alcance de cualquiera, independientemente de su origen, ubicación o estatus socioeconómico, siempre y cuando tenga acceso a Internet. No es necesario estar en una universidad de prestigio, no se necesitan contactos, no se necesita respaldo financiero. Se puede aprender, crear, experimentar. Eso es verdadera igualdad.
Puedes aprender, construir, experimentar. Eso es realmente subir de nivel.
Siempre he creído que la tecnología tiene el potencial de reducir las barreras. Pero esto es más que un potencial. Ya está sucediendo. Es un cambio que dice: todo el mundo puede participar.
La educación superior está dando un giro radical.
Si estás en el mundo de las universidades, presta atención: lo que enseñas, cómo enseñas, de hecho, el propósito mismo de la educación, todo tiene que evolucionar. Porque si los estudiantes pueden aprender IA, crear startups o conseguir trabajo sin pagar matrículas, la trayectoria universitaria tradicional se vuelve opcional, no esencial.
Los títulos que no se ajusten a las necesidades del mercado perderán relevancia. ¿Un curso que enseña historia o teoría sin aplicación práctica? Eso siempre ha sido difícil de vender. Ahora se está volviendo inviable, ya que la IA pone al alcance de todos una formación práctica y preparada para el mundo laboral. Las instituciones deben preguntarse: ¿Estamos enseñando a los estudiantes lo que utilizarán mañana? ¿Podrán ser dueños de su propio camino?
Las instituciones educativas tienen que dar un giro. No después de que se produzca la disrupción, sino ahora mismo. Tienen que empezar a incorporar la IA del mundo real, la asunción de riesgos y el autoaprendizaje. Si no lo hacen, las universidades se convertirán en reliquias.
Directamente del instituto a un sueldo de seis cifras
La IA ya está creando vías para que los graduados de secundaria eviten endeudarse y pasen directamente a obtener ingresos reales. No se necesita un título para programar, crear, lanzar o asesorar. Las herramientas están ahí. La audiencia es global. Los contratos, a menudo transfronterizos, existen.
Si usted, como líder empresarial, no está preparado para el cambio que ya está aquí, verá cómo desaparece su reserva de talento.
Y seamos claros: esto no es solo un reto para los educadores. Es un reto para los líderes empresariales. Es un reto para nuestros modelos de negocio actuales, nuestras normas de contratación y la forma en que valoramos las credenciales de los candidatos que conocemos.
Como líderes empresariales, debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos contratar por habilidades, no por títulos. Y debemos crear programas de formación que empoderen a los alumnos audaces.
Porque aquellos que están dispuestos a aprender superarán a los que no lo están. Si usted, como líder empresarial, no está preparado para el cambio que ya está aquí, verá cómo desaparece su reserva de talento.
El resto del mundo está poniéndose al día rápidamente.
La ventaja de esta nueva tecnología podría trasladarse a países que no arrastran el lastre de los sistemas antiguos. Las naciones ricas pueden caer en la complacencia. Pero las economías emergentes, donde la inversión en infraestructuras es nueva, las regulaciones son recientes y la adopción digital es elevada, podrían dar un salto adelante.
Podríamos ver unicornios nacidos de la IA en lugares que nunca hubiéramos imaginado. Una startup en una región rural podría superar en innovación a otras porque no tiene la carga de los sistemas heredados. Esa posibilidad es real. Y es una verdad aterradora para algunos operadores tradicionales que dan por sentado que el poder seguirá donde está.
Por qué la comunicación es lo más importante
El hecho es que la próxima generación de líderes serán aquellos que sean los mejores comunicadores. No necesariamente los más técnicos. No siempre los que tengan más capital. Aquellos que sepan contar historias, que sepan conectar la misión con las personas, que inspiren confianza, que simplifiquen lo complejo: así es como se ve el liderazgo hoy en día.
Si la IA se democratiza, mucha gente creará. Mucha gente comercializará. ¿Qué distinguirá los éxitos de los fracasos? La claridad. ¿Quién puede convencer? ¿Quién puede adaptarse con humildad? ¿Quién puede conectar?
Porque una idea nueva sin narrativa es invisible.
No ignoro los riesgos. Debemos estar atentos al uso indebido, los prejuicios, la privacidad y las limitaciones de acceso (al fin y al cabo, Internet aún no es universal). Necesitamos una regulación inteligente, no asfixiante. Necesitamos barreras de protección, ética y supervisión de la reputación.
Pero sigo siendo optimista.
Esta es la primera vez que «cualquiera, en cualquier lugar, puede aprender por sí mismo» es más que un simple eslogan. Es una realidad, y está abriendo puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Y si estás construyendo, si estás educando, si estás liderando, tienes que ponerte al día.
Este momento definirá quién ostentará el poder en la próxima generación: aquellos que tuvieron privilegios o aquellos que tuvieron visión de futuro.
Construyamos para lo segundo.
Melissa Solís es directora ejecutiva de Inbenta AI. Anteriormente, creó una empresa tecnológica con su hermano Merlin que pasó de 300 a 610 millones de dólares. Ahora promueve la innovación en IA para empresas de todo el mundo. Síguela en LinkedIn para obtener más información sobre liderazgo tecnológico.
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