La nueva ley española de atención al cliente entrará plenamente en vigor el 28 de diciembre de 2026. La Ley SAC (Ley 10/2025) eleva el listón en cuanto a tiempos de respuesta, resolución de reclamaciones, accesibilidad y acceso a agentes humanos, y se aplica tanto a los proveedores de servicios esenciales como a las grandes empresas orientadas al consumidor. Para los responsables de la experiencia del cliente, este plazo ofrece la oportunidad de replantearse cómo están estructuradas las operaciones de servicio antes de que los requisitos sean obligatorios.
Puntos clave
- Plazo: Las organizaciones tienen hasta el 28 de diciembre de 2026 para cumplir con esta obligación.
- A quién se aplica: Proveedores de servicios esenciales (energía, agua, transporte, telecomunicaciones, servicios postales y financieros) y grandes empresas —por lo general, con más de 250 empleados, más de 50 millones de euros de ingresos o un balance de más de 43 millones de euros—.
- La intervención humana es obligatoria: la IA no puede ser la única vía de asistencia; siempre debe haber un agente humano especializado disponible cuando se solicite.
- La rapidez es fundamental: el 95 % de las llamadas en las que se solicita un agente humano deben responderse en un plazo medio de 3 minutos; la mayoría de las reclamaciones deben resolverse en 15 días laborables, y las reclamaciones relacionadas con la facturación, en 5.
- Accesibilidad e idiomas: Las empresas de las regiones con idiomas cooficiales deben atender a los clientes en dichos idiomas, prestando especial atención a las personas mayores y a las personas con discapacidad.
- Ahora es obligatorio presentar informes: las evaluaciones anuales de calidad, validadas mediante una auditoría externa, son obligatorias.
- La IA sigue teniendo un papel que desempeñar: la ley orienta el uso de la IA hacia tareas rutinarias y de gran volumen, reservando los casos complejos o delicados para los agentes humanos.
El 28 de diciembre de 2026 vence el plazo para cumplir con la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (Ley SAC) de España.
Para las organizaciones sujetas a la ley, el servicio de atención al cliente deberá cumplir con unos estándares más exigentes. Se está prestando mayor atención a los tiempos de respuesta, la gestión de reclamaciones, la accesibilidad y el acceso a la asistencia humana. El reto para los responsables de la experiencia del cliente (CX) es claro: mejorar la calidad del servicio sin perder de vista el control de los costes.
¿Qué es Ley SAC?
La Ley 10/2025 es la nueva ley española de atención al cliente. Publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 27 de diciembre de 2025, establece unas normas mínimas de servicio para las organizaciones que prestan servicios a los consumidores en España.
La ley se aplica a las empresas que prestan servicios esenciales, entre los que se incluyen la energía, el agua, el transporte, las telecomunicaciones, los servicios postales y los servicios financieros. También se aplica a las grandes organizaciones orientadas al consumidor, por lo general aquellas que cuentan con 250 o más empleados, más de 50 millones de euros en ingresos anuales o un balance que supere los 43 millones de euros.
Las organizaciones disponen de un año para prepararse, por lo que el 28 de diciembre de 2026 es la fecha límite para cumplir con la normativa. Aunque se pueden imponer sanciones a las organizaciones que incumplan la normativa, la consecuencia más general es que es probable que las expectativas de los clientes en toda España aumenten a la par que los requisitos legales.
Requisitos fundamentales de la Ley SAC
Estos son los cambios más importantes para los que las organizaciones deben prepararse:
- El 95 % de las llamadas de los clientes en las que se solicita hablar con un operador humano deben atenderse en un plazo medio de tres minutos.
- No se puede exigir a los clientes que dependan únicamente de la inteligencia artificial o de sistemas automatizados. Siempre debe haber un agente humano especializado disponible cuando se solicite.
- La mayoría de las reclamaciones deben resolverse en un plazo de 15 días laborables, mientras que las reclamaciones relacionadas con la facturación tienen un plazo de cinco días.
- El servicio de atención al cliente debe estar disponible a través de varios canales, entre ellos el canal original de contratación, el teléfono, el correo postal y, al menos, un canal electrónico.
- Las grandes empresas que operan en regiones con lenguas cooficiales deben prestar su servicio de atención al cliente en dichas lenguas.
- Las organizaciones deben medir la calidad del servicio al cliente y realizar evaluaciones anuales respaldadas por una auditoría externa.
La inteligencia artificial sigue teniendo un papel fundamental que desempeñar
Uno de los aspectos más comentados de la Ley SAC es su requisito de que los clientes siempre tengan la posibilidad de ponerse en contacto con un agente humano especializado. Las organizaciones no pueden hacer que la inteligencia artificial o los sistemas automatizados sean la única opción para la atención al cliente.
Ese requisito no resta valor a la IA. Al contrario, anima a las organizaciones a utilizar la automatización allí donde aporte mayores beneficios, al tiempo que garantiza que los clientes puedan recurrir a un agente humano siempre que la situación lo requiera.
Piensa en cómo prefieren interactuar la mayoría de los clientes. Consultar el saldo de una cuenta, buscar una factura, restablecer una contraseña o actualizar los datos de contacto son tareas que la gente suele querer realizar rápidamente sin tener que esperar en una cola. La IA destaca precisamente en esas situaciones.
Las conversaciones más complejas son diferentes. Las disputas sobre facturación, las solicitudes inusuales, las situaciones con gran carga emocional o los asuntos que requieren criterio se resuelven mejor con un agente cualificado. Una transición fluida entre la IA y una persona permite que la experiencia siga su curso sin obligar a los clientes a repetir lo mismo.
Ese es el modelo para el que se diseñó Inbenta. Los agentes de IA resuelven las consultas rutinarias a gran escala, mientras que la función «Live Agent Assist» de Inbenta proporciona a los agentes el historial de la conversación y la información relevante que necesitan para seguir atendiendo al cliente de forma inmediata.
La regla de los tres minutos empieza antes de que suene el teléfono
La ley exige que las organizaciones que ofrecen asistencia telefónica respondan, de media, al 95 % de las llamadas de los clientes en un plazo de tres minutos.
Para muchos centros de atención al cliente, alcanzar ese objetivo comienza mucho antes de que alguien descuelgue el teléfono.
Cada interacción satisfactoria de autoservicio elimina una llamada de la cola. El chat con IA, la búsqueda inteligente y una base de conocimientos bien organizada proporcionan a los clientes las respuestas que necesitan sin tener que esperar a un agente. A medida que las consultas rutinarias se trasladan a los canales digitales, los agentes tienen más capacidad para centrarse en las conversaciones que realmente requieren la experiencia humana.
El resultado es una reducción de los tiempos de espera, una menor presión sobre los equipos de asistencia y un camino mucho más factible para cumplir los objetivos de respuesta establecidos por la ley.
La reducción de los plazos para presentar reclamaciones deja menos margen para los retrasos
Las organizaciones disponen ahora de 15 días laborables para resolver la mayoría de las reclamaciones y de solo cinco días para resolver las reclamaciones relacionadas con la facturación.
Esos plazos ejercen presión sobre todos los aspectos del servicio de atención al cliente. Cada transferencia innecesaria, cada explicación repetida y cada minuto dedicado a buscar la respuesta correcta se van sumando.
Una base de conocimientos centralizada ayuda a eliminar esos retrasos. Cuando todos los canales de atención al cliente se basan en la misma información fiable, los clientes reciben respuestas coherentes, tanto si se ponen en contacto con la organización por teléfono, correo electrónico o chat.
Los agentes también se benefician. Disponer del historial y las intenciones del cliente antes de que comience la conversación facilita la resolución de problemas durante la primera interacción, en lugar de tener que pasar los casos de un equipo a otro.
La accesibilidad y el idioma forman parte de la experiencia del cliente
La Ley SAC también eleva el listón en materia de accesibilidad.
Las organizaciones que operan en regiones con lenguas cooficiales deben atender a los clientes tanto en español como en la lengua regional correspondiente. La ley también hace especial hincapié en la atención a las personas mayores, las personas con discapacidad y otros consumidores que puedan necesitar apoyo adicional.
La tecnología puede facilitar el cumplimiento de estos requisitos. La inteligencia artificial moderna entiende diferentes idiomas, reconoce las variaciones naturales en la forma en que las personas formulan las preguntas y, a menudo, es capaz de interpretar los errores ortográficos sin que ello genere confusión. No obstante, la asistencia humana debe estar siempre disponible para los clientes que la necesiten.
Una buena información contribuye a un buen servicio
Uno de los requisitos menos evidentes de la ley podría acabar teniendo una de las mayores repercusiones operativas.
Las organizaciones deben evaluar la calidad del servicio al cliente cada año y validar dichos resultados mediante una auditoría externa. Esto significa que la elaboración de informes fiables ya no puede ser una cuestión secundaria.
Los tiempos de respuesta, los índices de resolución, las tendencias de escalado, la satisfacción del cliente y las lagunas de conocimiento se convierten en importantes indicadores operativos. Realizar un seguimiento continuo de ellos es mucho más sencillo que intentar recabar los datos una vez que se acerca una auditoría.
Una buena elaboración de informes no solo contribuye al cumplimiento normativo, sino que también ayuda a los responsables a identificar problemas recurrentes, mejorar los procesos y tomar mejores decisiones a lo largo del tiempo.
¿Se aplica la Ley SAC a tu empresa?
Es probable que su organización tenga que cumplir con la normativa si:
- Un proveedor de energía
- Una empresa de suministro de agua
- Una empresa de transporte
- Un proveedor de telecomunicaciones
- Un proveedor de servicios postales
- Una entidad financiera
- Una gran empresa que presta servicio a los consumidores en España
Si tu organización entra en alguna de estas categorías, ahora es el momento adecuado para revisar tu sistema de atención al cliente. Actualizar los procesos, mejorar la gestión del conocimiento y evaluar la tecnología lleva tiempo. Empezar con antelación te da mucha más flexibilidad que tener que apresurarte para cumplir con el plazo.
El plazo es una oportunidad para mejorar
El 28 de diciembre de 2026 es algo más que una fecha límite para el cumplimiento normativo. Para muchas organizaciones, supone una oportunidad para replantearse cómo funciona la atención al cliente.
Las empresas que se preparen con antelación no solo lograrán cumplir con la normativa. Dedicarán menos tiempo a gestionar solicitudes repetitivas, resolverán más problemas en la primera interacción, ofrecerán experiencias más coherentes en todos los canales y proporcionarán a los agentes mejores herramientas para realizar su trabajo.
Los clientes notan esas mejoras. Y los organismos reguladores también las notarán.
Si estás evaluando tu estrategia de atención al cliente de cara a la fecha límite de la Ley SAC, estaremos encantados de mostrarte cómo Inbenta ayuda a las organizaciones a mejorar la calidad del servicio mientras se preparan para cumplir con la normativa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Ley SAC?
La Ley10/2025, conocida como Ley SAC, es la ley española sobre atención al cliente, publicada en el BOE el 27 de diciembre de 2025. Establece unas normas mínimas de servicio para las organizaciones que prestan servicios a los consumidores en España, y abarca aspectos como los tiempos de respuesta, la gestión de reclamaciones y la accesibilidad.
¿Cuándo vence el plazo para cumplir con la normativa?
28 de diciembrede 2026: un año después de la publicación de la ley.
¿A qué empresas se aplica Ley SAC?
Abarca alos proveedores de servicios esenciales —energía, agua, transporte, telecomunicaciones, servicios postales y servicios financieros—, así como a las grandes empresas orientadas al consumidor, por lo general aquellas con más de 250 empleados, unos ingresos anuales superiores a 50 millones de euros o un balance superior a 43 millones de euros.
¿Prohíbe Ley SAC el uso de la inteligencia artificial en la atención al cliente?
No. Es necesario que haya siempre un agente humano especializado disponible cuando se solicite; la IA no puede ser la única opción. Las organizaciones pueden seguir utilizando la IA para tareas rutinarias, como consultar saldos o restablecer contraseñas, al tiempo que garantizan un traspaso fluido a una persona en caso de cuestiones complejas o delicadas.
¿Cuáles son los requisitos en cuanto al tiempo de respuesta?
El 95 % de las llamadas en las que se solicita hablar con un operador humano deben atenderse en un plazo medio de tres minutos.
¿Con qué rapidez deben resolverse las reclamaciones?
La mayoría de las reclamaciones se resuelven en un plazo de 15 días laborables; las reclamaciones relacionadas con la facturación, en un plazo de 5 días laborables.
¿Qué requisitos en materia de accesibilidad y lengua establece la ley?
Las grandes empresas que operan en regiones con lenguas cooficiales deben ofrecer un servicio de atención al cliente en dichas lenguas, prestando especial atención a la accesibilidad para las personas mayores y las personas con discapacidad.
¿Qué obligaciones de información establece la Ley SAC?
Las organizaciones deben evaluar anualmente la calidad del servicio al cliente y validar los resultados mediante una auditoría externa que abarque indicadores como los tiempos de respuesta, las tasas de resolución y la satisfacción del cliente.
¿Qué deben hacer las organizaciones para prepararse?
Empiezaya a revisar las operaciones de atención al cliente —incluida la gestión del conocimiento, las herramientas de autoservicio y la coherencia entre canales—, ya que actualizar los procesos y la tecnología lleva tiempo antes de que se cumpla el plazo.
Artículos relacionados




