Nvidia y Microsoft han apostado por una nueva iniciativa de inteligencia artificial para impulsar las terapias génicas. La iniciativa aplica modelos a gran escala al diseño y análisis genéticos, con el objetivo de acelerar los descubrimientos y reducir los costosos errores. Los equipos tecnológicos planean proporcionar recursos informáticos y herramientas, mientras que los socios biotecnológicos aportarán datos y validación de laboratorio. Los partidarios afirman que esto podría mejorar la selección de objetivos y las predicciones antes de los ensayos. Los escépticos advierten sobre el sesgo de los datos, la seguridad y la supervisión. Esta iniciativa aviva la competencia entre los proveedores de servicios en la nube y de chips por hacerse con las cargas de trabajo biofarmacéuticas a nivel mundial, a medida que aumenta la demanda de formación e inferencia. Los investigadores y los fabricantes de medicamentos ven cómo se estrechan los lazos con las grandes tecnológicas a medida que se comprimen los ciclos de desarrollo.